Si eres de los que no pueden separarse del móvil, incluso en el trabajo, piénsalo dos veces. Aunque parezca algo inofensivo, usar tu teléfono personal durante la jornada laboral para asuntos que no tienen nada que ver con tus tareas podría traerte serios problemas legales. De hecho, tu empresa tiene la potestad de sancionarte e incluso despedirte, y todo bajo el amparo de la ley.
El Estatuto de los Trabajadores, junto con los convenios colectivos, le da a la empresa la capacidad de sancionar cualquier incumplimiento laboral, y pasar el tiempo con el móvil se considera una falta grave. La ley permite que tu jefe establezca medidas para controlar que cumples con tus obligaciones, siempre y cuando estas políticas sean claras y se te hayan comunicado con antelación.
Para que una sanción sea válida, la empresa debe tener una política interna que prohíba o regule el uso del móvil, ya sea en el contrato, en el convenio colectivo o en una normativa interna. Si se cumple este requisito, el uso excesivo del teléfono para asuntos personales, que afecte tu productividad, podría derivar en una suspensión de empleo y sueldo e incluso en un despido disciplinario. Un ejemplo de esto es el caso de una trabajadora que fue despedida tras ser descubierta accediendo a redes sociales 411 veces en un mes. El tribunal le dio la razón a la empresa, ya que la empleada había aceptado previamente la política interna.
